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La argumentación 

Definición y elementos de la argumentación 

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, entendemos por argumentación el razonamiento que se emplea para probar o demostrar una proposición, o bien para convencer a alguien de aquello que se afirma o se niega.

En toda argumentación podemos distinguir tres elementos: el objeto, la tesis y los argumentos.

Elementos de la argumentación 


  • Objeto Aquí hacemos referencia al tema sobre el cual se tendrá que argumentar. 
  • Tesis Se encuentra vinculada a la postura que el argumentador tiene respecto al tema que se está tratando. 
  • Los argumentos Éstos son aquellos razonamientos sobre los cuales se basa la postura del tema sobre el cual se está argumentando, con un especial énfasis sobre la tesis que se está defendiendo.


Tipos de argumentos 

Para poder establecer los tipos de argumentos será muy importante establecer el objetivo que se pretende alcanzar ya que, en el ámbito judicial, algunas veces tendremos que argumentar para defender un derecho y en otras tantas estas argumentaciones versarán sobre nuestra inconformidad y desacuerdo con el postulante.

De lo anterior podemos deducir que la argumentación positiva o probatoria es aquella sobre la cual respaldamos los hechos de nuestro argumento, por otra parte, existe la argumentación negativa o de contradicción, que consiste en aportar argumentos tendientes a disminuir la credibilidad o nulificar el valor probatorio de los argumentos planteados por la contraparte.

Existen diferentes clases de argumentos, entre los cuales podemos destacar los siguientes:


  • Argumentos de autoridad. En estos basamos nuestros argumentos, en la opinión de una persona experta en la materia o de reconocido prestigio. 
  • Argumentos de hecho. Estos son los argumentos que se basan en pruebas observables. 
  • Argumentos racionales. Son aquellos basados en las verdades admitidas y aceptadas por un grupo en particular y se basan principalmente en ideas. 
  • Argumentos de ejemplificación. Son aquellos que se basan en ejemplos concretos. 

Técnicas y reglas de la argumentación

Para que un argumento sea considerado como correcto, los planteamientos sobre los cuales versa tendrán que estar rigurosamente sujetos a las leyes de la lógica.

La argumentación tiene que seguir un orden para que ésta no sólo sea válida, sino que también pueda ser presentada y así poder sustentar la tesis planteada en ella.

En primer lugar, al dar comienzo con un discurso argumentativo nos encontramos ante la presencia de la presentación, en la cual el ponente busca ser el centro de atención de quienes lo escuchan, despertando en ellos una actitud afable hacia él.

Acto seguido dará pie a la exposición misma que tiene como finalidad la explicación de cómo se suscitaron los hechos sobre los cuales se sustenta la tesis y, hablando en materia judicial, la teoría del caso, misma que debe ser clara y concisa. Concluido lo anterior, el orador tendrá que plantear los argumentos propiamente dichos, que son la parte medular del discurso y es en ellos donde sustenta su dicho.

Al finalizar, a manera de conclusión, deberá de presentar un resumen de los argumentos planteados y la forma en cómo estos justifican su tesis.

Estructura 

Se parte de la presentación de una tesis o hipótesis para, posteriormente, demostrar la validez de ella, por medio de razonamientos e información que conduzcan a una conclusión. De esta manera, el texto argumentativo suele organizar el contenido de la siguiente forma:


  • Introducción: parte de una breve exposición en la que el autor intenta captar la atención del lector y despertar en él una actitud favorable. También es en la introducción donde se plantea, de forma clara y concisa, la tesis o hipótesis del autor. 
  • Cuerpo argumentativo: es el desarrollo de la sustentación. En este apartado se presentan las pruebas, inferencias o argumentos que sirven para apoyar o refutar la tesis planteada en la introducción; es decir, se exponen las ideas y las formulaciones derivadas de la hipótesis, los argumentos demostrativos, la refutación de objeciones y, finalmente, se confirma la postura sostenida por el autor. El cuerpo argumentativo puede caracterizarse como estructura monologal (si es la voz de un solo sujeto) o estructura dialogada (múltiples sujetos con opiniones diversas, como en los debates). 
  • Conclusión: presenta una síntesis de las ideas expuestas en el cuerpo argumentativo; brinda sugerencias o aportaciones pertinentes sobre el tema, así como las nuevas propuestas que deriven de la investigación, o de la refutación de la tesis. 


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